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LO QUE ES IMPORTANTE SABER SOBRE EL ABUSO SEXUAL INFANTIL (ASI)

November 19, 2017

Artículo motivado por las charlas realizadas para AVAIM en colegios para poner en marcha la Campaña para la Prevención de la Violencia  Sexual Contra la Infancia Uno de Cada Cinco.

 

 

 

CONTENIDO:

 

INTRODUCCIÓN. Definición y datos.

EL ABUSADOR Y EL NIÑO. El contexto familiar.

Tipos de abuso.

Variables que influyen.

El sufrimiento en el niño.

PREVENCIÓN. El contexto social.

ENLACES DE INTERÉS Y BIBLIOGRAFÍA.

 

 

EL ABUSO SEXUAL INFANTIL Y SUS DATOS. INTRODUCCIÓN

 

Para la mayoría de nosotros existen ciertos temas que nos resultan incómodos, y la reacción primera es la de evitarlos. Ese mecanismo de defensa tan humano como lo es la negación. Desde muy niños lo hemos usado, "yo no he sido quien ha roto el plato", "yo no he comido ese caramelo"... y al crecer más de lo mismo, "yo no le he dicho nada a tu amigo", "mi amiga es incapaz de haber hecho eso"... y más adelante igual, "mi hijo no ha sido", "yo educo genial a mi hijo"... Lo mismo hacemos con temas más abstractos, "ser padre no me ha supuesto esfuerzo", "mis padres son mayores pero lo llevan muy bien"... Hablar sobre sexo, en general, suele ser de esos temas que rehuimos, sobre todo si se refiere a nosotros. Si tienes hijos, es un tema difícil para abordar con ellos. Creemos que la infancia es inocente, y así como los ángeles no tienen sexo, los niños tampoco y evitamos lo incómodo mintiéndonos con que estamos protegiendo su infancia, que ya crecerán y se enfrentarán a este mundo tan difícil. Pensar que puedan haber personas capaces de excitarse con un niño, más aún, violentarlo, nos resulta difícil, y se convierte en un tema incómodo y que por tanto evitamos y negamos en un primer momento. Así que si alguien nos lo plantea, nuestra primera reacción y puesto que el mecanismo de defensa está activado, es de enfadarnos con esa persona por sacarlo, y después, asustarnos. 

 

Existen muchas definiciones sobre qué es el abuso sexual infantil, pero todas incluyen los siguientes aspectos: 

  • Cualquier clase de contacto e interacción sexual entre un adulto y un niño, niña o adolescente, en la que el adulto usa a éste para su propia estimulación sexual, la del menor o la de otra persona.

  • Existe una diferencia de poder y el niño no comprende lo que ocurre. El abusador se puede tratar de un menor de 18 años si la diferencia de edad es importante y tiene poder sobre él.

  • En cuanto a las actividades sexuales, pueden incluir prácticas ilegales como material pornográfico. El código penal habla de agresiones sexuales, que conllevan violencia, y abuso sexual, en el que hay coacción.

 

Los datos. Según UNICEF, 2 millones de niños son utilizados al año en la "industria del sexo", y en Internet, circula 1 millón de imágenes de entre 10 mil y 20 mil niños. Según el Consejo de Europa, uno de cada cinco niños europeos es víctima de violencia sexual, y entre el 70% y el 85% de los casos, la víctima conoce al autor. Según Save the Children, entre un 10% y un 20% de la población española ha sufrido algún tipo de abuso sexual en la infancia. Los niños son mayormente abusados entre los 11 o 12 años por un conocido de autoridad (entrenador, profesor, monitor...) y las niñas entre los 7 o 9 años por alguien del entorno familiar. En su análisis de sentencias judiciales entre el 2012 y 2016, la mayoría de los abusadores son varones (86,6%), pero también mujeres (13,9%), y el abuso es hasta 10 veces más frecuente entre las personas con discapacidad intelectual.

 

 

 EL ABUSADOR Y EL NIÑO

 

Para que se produzca un abuso sexual son necesarias cuatro precondiciones (Finkelhor, D., 1980):

- El adulto tendría una motivación por abusar sexualmente de un niño;

- El adulto tendría que superar sus inhibiciones internas, es decir, sus valores o tabúes sociales;

- El adulto tendría que superar también las inhibiciones externas, es decir, tener la oportunidad;

- El adulto tendría que superar la resistencia del niño.

 

El abuso sexual es un tipo de maltrato infantil, además del maltrato físico, el maltrato psicológico y la negligencia. Los tipos de abuso sexual según la relación implicada son:

  • Abuso realizado por un desconocido. Se suele tratar de una situación con violencia, por lo que el niño puede identificarse fácilmente como víctima. Genera en él un trastorno de estrés post-traumático.

  • Abuso realizado por un desconocido extra familiar. El abusador manipula la confianza que se le tiene, utiliza métodos coercitivos e impone el secreto. Elige al niño o la situación vulnerable.

  • Abuso realizado por un familiar. El abusador manipula el vínculo que tiene con el niño a través del poder que le confiere su rol. Bien sea bajo seducción, bien coaccionando, la relación existente hace que el niño no se cuestione lo que ocurre. Es un abuso que se mantiene en el tiempo, y cuando el secreto acaba rompiéndose, supone una crisis en la familia.

 

Quizás de los distintos tipos de abuso, el más difícil de entender, es el abuso continuado, y entre ellos, el que se da dentro de una familia.

 

Según Barudy, J. (1999), en el abuso sexual intrafamiliar, se produce un proceso de cosificación sexual, definido como una utilización del niño por el adulto para satisfacer carencias o elaborar traumatismos sufridos en su propia familia; o utilización del niño para disminuir las consecuencias de conflictos relacionales con otros adultos de la propia familia nuclear o extensa. Distingue varias fases:

En un primer período, se darían las fases de:

  • Seducción. El abusador manipula la dependencia y la confianza, incitando a participar en actos abusivos que presenta como juegos normales.

  • Interacción sexual. El abuso se va dando de modo gradual y progresivo, desde gestos hasta el contacto.

  • El secreto. El abusador despliega todo tipo de amenazas, mentiras, culpabilización,chantaje y manipulación psicológica. Impone a la víctima el silencio.

En un segundo período, se darían las fases de divulgación, en el que la situación es descubierta; y la fase de represión del discurso de la víctima, en el que la familia intenta mitigar los efectos de la revelación del abuso y sus consecuencias.

 

Perrone, R. (1998) habla del abuso sexual dentro de la familia como un tipo de violencia. Existe una diferencia de poder, en la que el niño se sitúa en el punto de inferioridad, y de esa manera, llega a vivir el abuso como algo normal. Se trata de un tipo de relación de hechizo, donde el niño se posiciona como víctima y presenta como característica una modificación de su estado de conciencia; pierde la capacidad crítica y está bajo la influencia de su abusador. Señala tres fases en el proceso del abuso:

  • Efracción. El abusador trasgrede los límites personales del niño.

  • Captación. El abusador consigue la confianza del niño, lo atrae, retiene su atención y le priva de su libertad.

  • Programación. El hechizo es un proceso de aprendizaje, en el que el niño aprende a responder al abuso y participar activamente en éste. Se perpetúa así tanto el dominio sobre él como el abuso.

 

Desde los distintos marcos teóricos, se señalan distintas hipótesis con respecto a por qué ocurre el abuso, por qué fallan las inhibiciones internas y las externas; por qué ese adulto, por qué ese niño y por qué en esa familia. Pero en general, las siguientes características son comunes:

  • Sistema de creencias familiares rígido.

  • Coalición parental disfuncional. Existe un conflicto entre los padres a la hora de ponerse de acuerdo con las directrices educativas. En un 54% de los hogares de niños abusados existe violencia doméstica (Putman F., 2003), y el abuso es parte de la dinámica.

  • Límites difusos entre los subsistemas. Padres e hijos desempeñan funciones que no son propias de su estatus dentro de la familia: confidente, compañero, ejecutor de normas, pareja... 

  • Negligencia y poca disponibilidad emocional de los padres. Se pierde la supervisión de los menores, la comunicación y la confianza.

  • Dificultad para permitir la autonomía de los miembros de la familia.

Existen investigaciones que han recogido datos con respecto a la transmisión transgeneracional del abuso. Un tercio de los niños abusados llegan a ser abusadores (Kaufman J. y Zigler E., 1998; Oliver J., 1993). En otro estudio, el 43% de las madres de niños abusados habían sido ellas mismas abusadas y el 20% - 30% de los abusadores admitió haber sido abusado en su infancia (Monk, 1990; Bentovim A., 2000).

 

Los factores de riesgo que señala Putnam F. (2003), tras una revisión de investigaciones, son:

  • Ausencia de uno o ambos padres.

  • Presencia de un padrastro.

  • Impedimentos parentales: enfermedad de la madre, alcoholismo de la madre, conflicto conyugal, abuso de sustancias, aislamiento social, padres castigadores.

En conclusión, existen variables que señalan ciertas dificultades individuales o familiares que pueden influir en que se de el abuso; y existen otras variables  relacionadas con situaciones de vulnerabilidad, en la que los niños están desprotegidos, tanto de una supervisión eficaz de los padres como de la dinámica  en marcha en esa situación. 

 

 

 

Evaluar el sufrimiento en el niño por un abuso no incluiría sólo la situación o situaciones vividas, sino que sería un compendio formado entre éstas, la reacción de su contexto social al conocer el hecho, el desequilibrio de poder con respecto al abusador, la falta de conocimientos sobre sexo, la falta de madurez física de su cuerpo, la falta de madurez emocional para gestionar lo vivido y el desequilibrio en el objetivo de gratificación en el abuso, donde él ha sido codificado. Un arduo camino para elaborar la coacción, la manipulación o el hechizo. Recuperar la confianza en el otro y la autoestima. Y un camino difícil también para gestionar la sexualidad en la que se le ha activado, ya que tendrá que re-aprender muchas conductas y actitudes. Difícil también desactivar los mecanismos de defensa que le ayudaron a sobrevivir a la experiencia, mecanismos como la negación de lo ocurrido y represión en el recuerdo, el intento de olvidar las situaciones en la supresión, o la disociación, donde conseguía separar su mente del momento en el que vivía el abuso.

 

Un niño que sufre abuso sexual, además de las secuelas físicas en su cuerpo, puede mostrar las siguiente conductas:

  • Conductas hiper-sexualizadas y conocimientos inusuales, masturbación, juegos sexuales con otros o adultos; promiscuidad en adolescentes;

  • Conductas contradictorias como retraimiento  a la vez que agresividad, miedos inexplicables, querer estar más de lo normal en el colegio;

  • Alteración en el sueño; dificultades en el aprendizaje, hiperactividad;

  • Conductas regresivas, como orinarse en la cama;

  • Conflictos con las figuras de autoridad y desconfianza en adultos cercanos, mentiras; 

  • Conductas de riesgo, fugas, consumo de drogas, auto-mutilaciones e intentos de suicidio;

  • Trastorno del estrés pos-traumático, trastornos disociativos y trastorno de la conducta alimentaria. Pueden existir problemas de identidad sexual y consecuencias del abuso a nivel social, como un déficit en habilidades sociales, retraimiento social o conductas antisociales.

 

Y las siguientes emociones:

  •  Miedo, hostilidad y vergüenza; desconfianza;

  • Culpa;

  • Depresión y ansiedad;

  • Rechazo del propio cuerpo y baja autoestima.

 

 

 

 

PREVENCIÓN

 

El rango de conductas y situaciones abusivas es muy amplio. Puede ocurrir que un desconocido en una ocasión realice tocamientos a un menor; puede ocurrir que un niño sea violentado por un exhibicionista, o que sea engañado a hacerse fotografías pornográficas a cambio de dinero. Puede haber un rapto, puede ser una situación de incesto durante años. Puede ser un niño mayor en el colegio, un hermano, una madre, varios primos. Sus padres pueden prostituirle. 

 

Está claro que la supervisión de los niños por parte de sus padres es importante. La escuela es un lugar donde pasan mucho tiempo, y allí se pueden detectar posibles situaciones de abuso. Pero también es verdad que no se puede estar sobre-protegiéndoles, porque tienen que madurar y aprender a ser autónomos, ni es fácil diferenciar si las conductas que presentan son por un abuso o propios de crisis madurativas o situaciones diferentes a un abuso sexual. 

 

 Quizás, otra manera efectiva es la de dotar a los niños de recursos para afrontar esas situaciones, tanto las puntuales, como los inicios de seducción por parte de un abusador. Y reforzar su protección con una buena comunicación y confianza en una red de adultos en su entorno. Es la línea en la que se está trabajando actualmente, tratando de implicar a todos los contextos que están en contacto con el niño, y en edades muy tempranas. Se enseña a los niños de infantil y primaria a identificar sensaciones corporales placenteras y displacenteras, así como caricias que gustan (te sientes feliz y seguro) y otras que no (dan miedo y vergüenza); se les enseña inteligencia emocional, se refuerza su confianza y autoestima y se les da normas básicas de autocuidado, como saber decir no o saber pedir ayuda y a quién. 

 

Un niño no tiene la madurez para identificar una manipulación, de hecho, a muchos adultos nos la meten doblada en más de una ocasión. Pero se les puede enseñar a manejarse en situaciones en las que se sienten confundidos:

  • Hay reglas importantes que deben cumplir él y los demás: hay partes de su cuerpo que son privadas y que no se tocan; con los adultos, no hay secretos;

  • Sólo hay una manera de querer bien a otra persona, y pasa necesariamente por cuidarle y respetarle. Nunca hay que obligar a alguien a hacer algo que no quiere.

  • Si un extraño te hace una propuesta, hay tres preguntas que te debes hacer: (1) ¿Tengo la sensación de que sí (me apetece, está bien) o la sensación de que no? (2) si hago lo que me dice, ¿alguien sabrá dónde estoy? (3) si hago lo que me dice, ¿puedo estar seguro que si lo necesito, me ayudarán?

Enseñar a un niño a que se sienta seguro de sí mismo e independiente también le protege de la manipulación.

  • Dentro de la comunicación en la familia, no deberían existir tabúes con respecto al sexo, sobre todo porque los niños van aprendiendo a base de curiosidad, y si perciben que hay incomodidad con el tema, se sentirán inseguros con esa curiosidad. Y pongo un ejemplo, porque a los adultos nos resulta difícil el tema, como he explicado antes; las cosas tienen su nombre y cambiarlo por diminutivos muestra nuestra dificultad y la contagia; si la mano se llama "mano" y no "pincita", el pene o la vagina, también, y no "pito" o "potota". 

  • Su cuerpo es suyo, así que si queremos que se sienta seguro, hay que ser congruentes con lo que le decimos y respetar sus "no"s. Si se atreve a decírselo a sus padres, es más fácil que también lo haga a otros. 

  • En la misma línea, no hay que obligarle a besar o abrazar a alguien que no quiera. La intimidad expresada de esa manera, no se fuerza, es fruto de una relación significativa con la otra persona. En realidad, en esa situación lo que se le quiere enseñar es educación, y con un saludo se está mostrando, respetando así su no. Si un padre detecta que el niño está incómodo, podría ayudarle a expresarlo. 

 

 

ENLACES DE INTERÉS Y BIBLIOGRAFÍA

 

Programa de Prevención "Sentir que sí, sentir que no". Asociación Contra los Abusos Sexuales en la Infancia (ACASI):

http://www.acasi.org/programa-de-prevencion-sentir-que-si-sentir-que-no/

 

Revista Haurdanik nº 27 sobre abuso sexual infantil. Asociación Vasca para la Ayuda a la Infancia Maltratada (AVAIM):

http://centrodocumental.avaim.org/haurdanik-27/

 

BARUDY J., (1999), "Maltrato Infantil. Ecología social:prevención y reparación", Galdoc, Santiago de Chile.

 

BENTOVIM A., (2000), "Sistemas organizados por traumas. El abuso físico y sexual en las familias". Paidos, Buenos Aires.

 

Distintos programas para la Infancia. Consejo de Europa:

https://www.coe.int/en/web/children

 

ECHEBURÚA E., GUERRICAECHEVARRÍA C., (2000), "Abuso sexual en la infancia: víctimas y agresores. Un enfoque clínico". Editorial Ariel.

 

Implantación en España de la Campaña del Consejo de Europa Uno de cada Cinco. Federación de Asociaciones para la Prevención del Maltrato Infantil (FAPMI):

http://www.fapmi.es/contenido1.asp?sec=51&pp=1

 

FINKELHOR D., (1980), "Abuso sexual al menor. Causas, consecuencias y tratamiento psicosexual". Pax México.

 

GIL E., (1997), "Tratamiento sistémico de la familia que abusa". Ediciones Granica, Buenos Aires.

 

INTEBI, Irene V. (2011), "Proteger, Reparar, Penalizar", Ediciones Granica S.A.

 

MALACREA M., (2000), "Trauma y reparación. El tratamiento del abuso sexual en la infancia". Paidos, Barcelona.

 

PERRONE R., y NANNINI M., (1998), "Violencia y abusos sexuales en la familia. Un abordaje sistémico y comunicacional. Paidos, Argentina.

 

PUTMAN F., (2003), "Ten-year research update review: Child sexual abuse". Journal American Acad. Child adolescent Psychiatry, 42 (3), 269-278.

 

Informe PDF sobre datos españoles 2017 "Ojos que no quieren ver" de Save the Children:

https://www.savethechildren.es/sites/default/files/imce/docs/ojos_que_no_quieren_ver_12092017_web.pdf

 

 

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