• Amagoia Alemán Méndez

LA PAREJA ADOLESCENTE Y LA PAREJA JÓVEN


Tercer artículo centrado en el cuidado de la pareja. En esta época de la vida se sientan las bases de cómo nos comportaremos y disfrutaremos como pareja en el futuro.

CONTENIDO: Introducción

Dejar de ser un niño y transformarse en un adulto

Las primeras parejas

Afectividad

Modelos sobre qué es una relación

Identificar las relaciones no sanas

INTRODUCCIÓN

Si bien tener pareja es una elección, raro es que una persona no tenga curiosidad de saber de qué va eso. Y existen épocas en nuestra vida en las que nos aventuramos más a probar cosas nuevas. Durante la adolescencia tener una relación está condicionada a que uno todavía no es emocionalmente maduro, a que está forjando su personalidad y sus proyectos de futuro propios, con lo que se siente muy a menudo inseguro; además, cuesta mucho el autocontrol, por lo que más de una vez actuaremos de modo irresponsable con cosas que a veces tienen consecuencias importantes que no deseábamos. A esa edad, somos dependientes todavía de la familia y de amigos, con lo que el tipo de relación y lo que hacemos en pareja está condicionado a ello.

Al llegar a la juventud, tenemos mayor madurez y responsabilidad, y probablemente seamos más independientes, aunque económicamente todavía no. Se están llevando a cabo los proyectos ya, aunque se está lejos de sentirse seguro todavía, y el autocontrol sigue siendo una asignatura pendiente en muchas áreas. Se establecen relaciones más duraderas e independientes de la familia y amistades, y esto permite afianzarse en la experiencia y que la pareja se sienta más segura. Pero los modelos recibidos de relación siguen teniendo mucha influencia y todavía hace falta cuestionarlos.

DEJAR DE SER NIÑO Y TRANSFORMARSE EN ADULTO

Desde el punto de vista de la ley, una persona es adulta cuando tiene la mayoría de edad, es decir los 18 años; es entonces cuando se estima que es responsable d su conducta y sus decisiones. Pero el desarrollo psicológico y social de las personas no funciona así de simple, es decir, el día de tu 18º cumpleaños, tachán! eres adulto. Es un proceso de años, conjunto de un cerebro que va logrando destrezas y un aprendizaje que se logra a través de modelos y experiencias.

El modo de pensar al entrar la adolescencia cambia; entre los 12 y 16 años pasa a utilizarse la lógica formal. El pensamiento se basa en deducciones e inducciones, es decir, se observan las experiencias y se buscan las soluciones desde la lógica, se integran esas experiencias y los aprendizajes que se derivan de ellas y se construyen conceptos abstractos. Unos años antes, el razonamiento era concreto y centrado en el presente.

El modo de sentir, lo emocional, está en el sistema límbico del cerebro y sus conexiones. La conexión de este sistema con la corteza prefrontal es muy importante, porque es la que regula la respuesta emocional ante una situación. Y la corteza prefrontal no está totalmente operativa hasta los 25 años. La zona emocional del cerebro, el sistema límbico, madura antes, por lo que hay unos años en los que el autocontrol resulta difícil. En esos años, se recurre a estrategias de todo tipo para intentar controlar la conducta, pensar antes de actuar, retrasar de la gratificación, saber esperar y no sucumbir a la primera tentación.

Hasta la adolescencia éramos quienes nos decían los demás, con nuestros gustos y caracteres particulares, pero nunca cuestionándonos la imagen que nos trasmitían. A partir de ahora, somos nosotros quienes queremos conocernos desde nuestros propios ojos, nos volvemos independientes y queremos tomar nuestras propias decisiones, y pensamos en nuestro futuro. Tenemos en cuenta la opinión de nuestros familiares, pero los otros y la sociedad en general, se convierten en referentes que querremos probar a ver si nos convence, y los amigos, compañeros de viaje. Una búsqueda de identidad que a veces se vuelve confusa, y se refleja en una falta de compromiso en cada prueba. El auto concepto, primero es físico, centrando la autoestima en la apariencia física, para luego pasar al auto concepto interno.

La identificación de género es una de las respuestas que buscamos en esta edad. Nacemos con unas características biológicas que definen nuestro sexo, pero el género femenino, masculino o neutro es una construcción social, y como tal se tiene que definir. Las personas CIS identificarán su género coincidiendo con el sexo biológico con el que nacieron, y las personas TRANS identificarán su género como distinto al sexo biológico. Existen también el género no binario, personas que no se identifican con los géneros tradicionales, sino con un género fluido a lo largo de su vida.

La identificación como hombre o mujer pasa por los modelos familiares, pero también por los sociales. Desde la sociedad de consumo en la que vivimos, el cuerpo es una mercancía más. Se hipersexualiza a los niños desde sus conductas hasta la ropa que les ponemos. Se idealiza el cuerpo del adolescente, con una piel ideal, una juventud ideal, una firmeza ideal... Se valora hasta el extremo en las chicos un cuerpo musculoso, y en las chicas, uno sin muchas curvas y delgado, un cuerpo sin desarrollar y sin grasas, básicamente "anoréxico". A esa edad, con un cuerpo que está cambiando a adulto y que constantemente hay que reintegrar en la imagen de uno mismo, éste se convierte en una jaula que nunca llega a los estándares sociales.

Otra cuestión en marcha es la orientación sexual. Los niños juegan a tener parejas, saltan rápidamente de una a otra o las mantienen; les gustan uno o varios de sus amigos, o incluso pueden tener una época con cero interés por ese juego. La atracción sexual y sentimental aparece con las hormonas en la adolescencia. Y la orientación homosexual, heterosexual o bisexual se define.

LAS PRIMERAS PAREJAS

Los padres siempre son importantes a lo largo de la vida de una persona, quizás, lo que cambia es el modo de relación. Son nuestras primeras figuras de apego, donde nos sentíamos seguros. Según vamos viviendo, otras personas nos harán sentir seguros, y nosotros les haremos sentir así.

Primero, cobrará importancia la relación con los amigos, figuras de apego que se idealizarán, sobre estimando las semejanzas dentro del grupo de amistad. Las cuadrillas comienzan siendo pequeñas, y luego crecen. Dentro de ellas se pueden dar las primeras parejas, o bien se compaginan. Las relaciones no suelen ser muy duraderas, y es importante para ellos ser aceptados por el grupo.

En esas relaciones, se empieza a dar un trasvase de apego del grupo al otro, dándose una interacción similar de apoyo, y no es raro que aparezcan reproches entre los amigos y sentimiento de culpa por abandonarlos.

La intimidad es compartida con el grupo, el tiempo que pasa junta también. Dentro de las discusiones, de hecho, está el tema de la lealtad repartida. En las primeras relaciones, la persona está más centrada en sí misma, más que en construir una relación. Otro tema clásico de reproches es éste, el de pensar sólo en sí mismo y comportarse de modo egoísta e inmaduro. Lo que ocurre dentro de la pareja suele ser compartido con las amistades. Una preocupación de adolescentes y jóvenes es la fama que tienen dentro del grupo sobre cómo se comportan en una relación.

AFECTIVIDAD

La madurez afectiva es un proceso largo, en el que se van integrando personalidad, auto concepto y destrezas de inteligencia emocional y social. Hace falta un adecuado conocimiento de sí mismo y tener sensibilidad y empatía hacia los demás; identificar, hablar y gestionar adecuadamente emociones y frustraciones; y tener habilidades sociales de asertividad y capacidad de identificación y solución de problemas.

Algunos indicadores de madurez afectiva:

- tener capacidad de amor maduro, de compromiso y fidelidad, de comunicación y capacidad de convivencia;

- identificar, expresar y manejar afectos propios y ajenos; tener estabilidad emocional;

- disfrutar de lo cotidiano con un estado de ánimo positivo y estable; tener un proyecto de vida;

- aceptar y manejar las experiencias dolorosas;

- tener la autoestima real y positiva, estar satisfecho con uno mismo, con los demás y con el mundo; tener capacidad de autocrítica; buscar la auto realización como persona en todos los ámbitos y etapas de la vida;

- saber adaptarse socialmente, tener un comportamiento adecuado, saber compartir y relacionase en todos los ámbitos; ser asertivo, empático y flexible, expresarse sin inhibición ni agresión;

- aceptar la propia sexualidad sin prejuicios, reconocer lo que el propio cuerpo siente y tener control sobre él;

- mantener lazos afectivos estables, saber dar y recibir, compartir experiencias constructivas con personas de todo tipo.

Lo dicho, un proceso largo. Muchos adultos, aun sabiendo manejarse de una manera afectiva madura, no lo hacen. Incluso puede ocurrir que en momentos concretos de la vida, éstos nos sobrepasen y nuestra afectividad se vuelva lábil.

Durante la adolescencia, la afectividad es inestable y la conducta puede ser desconcertante por ello, a la vez que contradictoria. Se vive en polos constantes, grandes alegrías y grandes tristezas, cuando uno se compromete, lo hace hasta la médula, se entra en depresión a la vez que se experimenta el entusiasmo, se es capaz de lo mejor y de lo peor.

La inestabilidad puede provocar angustia, que en lo concreto se traduce en miedos e inseguridades. La conducta se vuelve ambivalente, quieres algo, pero a la vez, no lo quieres. Puede ocurrir también que uno no se entienda a sí mismo, y por ello sientes que los demás tampoco te entienden, y como resultado te encierres en tí mismo y te aisles, o busques maneras de auto afirmarte. Otras maneras de manejar la angustia sería:

- la fantasía, donde te imaginas siendo aquello que no te sientes, como alguien admirado y querido por todos;

- la racionalización, donde apartas lo emocional y buscas razones y explicaciones intelectuales y razonables;

- también otra manera de manejar esa angustia es sublimándola, el fin último de la situación en la que se está es la humanidad, la justicia u otras causas justas;

- machacar el cuerpo es otro modo de manejo de la angustia, quizás lo emocional se escapa de nuestro control, pero el cuerpo es algo concreto en lo que sí nos podemos centrar.

MODELOS SOBRE QUÉ ES UNA RELACIÓN

Las relaciones que construímos son una mezcla de modelos que repetimos, lo que somos, nuestro momento vital y la dinámica con la otra persona, además de lo que ella es, sus modelos y su momento vital. Cuando empiezas a plantearte el construir algo con otra persona, todo aquello que has aprendido y lo que quieres aprender entra en juego. Ser hombre o ser mujer está muy grabado en nuestro inconsciente ya desde que nacemos. Y cómo pongamos en juego esos roles y seamos críticos con ellos a través de la experiencia, sentará las bases de relaciones futuras. En la sociedad existen distintos modelos de tipos de relación, pero es cierto que el romántico es el que más se valora, a diferencia del resto, que están llenos de prejuicios.

Hoy por hoy, las chicas y los chicos reciben una imagen social de lo que es ser mujer u hombre con rasgos tradicionales machistas, a la vez que esa imagen choca con valores de independencia e igualdad. Y eso influye en el tipo de relaciones que se establecen y los conflictos que aparecen. A las chicas les sigue llegando una imagen pasiva, de debilidad e inferioridad, que en una relación se expresa en dependencia afectiva, comprensión emocional y cuidado de otros. A los chicos, les llega una imagen de superioridad, autosuficiencia, competitividad, fortaleza y tendencia a la agresividad. Esto se expresa en la relación en que el hombre tiende a ser responsable del control del cuerpo y las emociones de las mujeres.

Si bien en los inicios se parte de una idea romántica de lo que es una relación, según se van teniendo experiencias, se puede pasar rápidamente a relaciones tormentosas, del deseo de estar con el otro al control o los celos, de sufrir a sentir indiferencia, de la excitación sexual a la angustia, y de empezar con una euforia inocente con alguien a la dependencia emocional. Existe una gran influencia de ciertos mitos sobre lo que es el amor, que están en boca de todos, pero sobre todo en publicidad, música, cine o series, y que son muy consumidos sobre todo por aquellas edades sedientas de aprender y experimentar algo que para ellos es nuevo y excitante. Pronto llega la decepción, porque no se corresponden con lo que ocurre en su relación real, ni cómo se sienten.

Mitos del amor romántico y por qué lo son:

- La media naranja: somos personas incompletas y el destino nos llevará a conocer a esa otra persona que nos falta y nos hará felices. En realidad, nacemos completos, tener pareja es una elección personal, no hay sólo una pareja posible y somos nosotros y no el destino quienes elegimos con quién estamos.

- Los celos son un signo de amor: provocarlos hace que te amen, y que los tengan, una demostración de lo que sienten por tí. En realidad, los celos lo que son es un signo de inseguridad y dependencia; dejarse llevar por ellos lleva a la obsesión y al desgaste; si aparecen, la directa es hablarlo, confiar en la respuesta y aceptar que una relación sana se basa en la libertad.

- El amor todo lo puede, siempre triunfa, gracias a él, todo se arregla. En realidad, aunque exista amor, a veces, lo mejor para cada uno y su bienestar, es alejarse; caracteres opuestos o incompatibles, diferentes objetivos en la vida, dificultades personales...

- Que una pareja discuta es signo de algo, bien que se quieren, bien que no se quieren. En realidad, las discusiones tienen más que ver con la dinámica que se ha establecido dentro de una relación, y lo importante es que sea una discusión con reglas mínimas de respeto y con la intención de exponer los puntos de vista y llegar a un acuerdo en el que los dos ganen. Existen personas más pasionales y directas, y otras más sosegadas y que les cuesta expresarse; existen parejas con formas de pensar parecidas y otras que necesitan mucha comunicación para entenderse.

- La euforia y la pasión son sólo de los inicios de una relación cuando se está enamorado. En realidad, la pasión se puede mantener toda la vida, y una vez que el misterio de conocer a alguien desaparece, cobran fuerza la complicidad, el apoyo y la confianza.

- Cuando estás enamorado de tu pareja, no te atraen otras personas. En realidad, la exclusividad es un compromiso con alguien que se mantiene por elección, de hecho, hay más tipos de parejas y compromisos.

- El amor es compartirlo absolutamente todo, es pensar y sentir igual, algo simbiótico. En realidad, la fusión es peligrosa, pierdes tu identidad, una pareja es compartir una vida, no vivir la misma.

- Los polos opuestos se atraen. En realidad, lo distinto suele provocar miedo más que atracción. Las personas suelen sentirse atraídas por otras de gustos, ideologías y visiones del mundo similares.

- Todas las relaciones que funcionan, acaban casándose, no son una verdadera relación si no es así, algo pasa. En realidad, lo sano es mantener una relación por la satisfacción que sienten ambos, no porque toca casarse.

- Existe solo un tipo normal de pareja, la heterosexual monógama. En realidad, existen más maneras de vivir las relaciones fuera de un prototipo, por lo que sería muy aventurado llamarlo "lo normal".

IDENTIFICAR LAS RELACIONES NO SANAS

En general, la dificultad en una relación está en aceptar la libertad del otro y lo que eso conlleva. Se deberían mantener los mismos deberes, libertades y derechos, actuando siempre desde la empatía, pensando si a nosotros nos gustaría o no que nos hiciesen lo que decidimos.


La sexualidad en los inicios pasa de caricias que solo buscan la excitación sin coito a relaciones más amplias, donde el miedo y la curiosidad comparten escena. Son raros los juego eróticos que entran en el abanico del sexo duro, como el sadomasoquismo o los juegos de sumisión y manipulación, porque el tipo de pensamiento adolescente y aún el joven es más bien concreto y directo. La cuestión en el terreno del sexo suele estar en el respeto a la libertad de decir sí o no a mantener un tipo de relación sexual.

La violencia dentro de la pareja joven, ya unidireccional ya bidireccional, surge de sentimientos de ira y frustración no gestionados correctamente. Ciertas características individuales pueden estar en juego, como la impulsividad, la baja tolerancia a la frustración, depresión, baja autoestima o consumo de alcohol o drogas. Son características que con el paso de la edad desaparecerán, pero no por ello deben tomarse como algo normal, ni dejar de dar importancia al control de las conductas violentas. No es sano para ambos miembros de la pareja vivir una relación así.

Es importante para ser libre de decisión, la sinceridad en cuanto a los sentimientos que ambos tienen, el grado de compromiso y las expectativas. Sería una manipulación mantener a una persona en la incertidumbre, ambigüedad o despiste. En cuanto a la libertad de vincularnos y desvincularnos, si bien es difícil para ambas personas, hay que recordar que la relación tiene sentido sea cual sea la duración, y actuar responsablemente al romper supone ser empático con el dolor del otro y proceder de modo civilizado.

Por esquematizar los indicadores de una relación no sana, se pueden señalar los siguientes puntos:

- Existen faltas de respeto y violencia directa e indirecta: insultos, humillaciones, burlas, comentarios despectivos sobre el aspecto, la familia, amigos, y todo lo que atañe a la persona;

- Hay poca comunicación: no llama, no avisa cuándo viene, no escucha cuando le hablas, no se habla de necesidades ni se pide perdón;

- Relación de dependencia mutua: aunque se sea consciente del malestar dentro de la relación, no te puedes imaginar sin la otra persona, por lo que se tiende a esperar que cambie o intentar que lo haga; y eso perpetúa la frustración y el enganche;

- Celos frecuentes: provocan aislamiento, desconfianza, culpa, relación asfixiante, chantaje emocional y agresiones.

- Hay imposiciones a modo de obligaciones: deciden por ti sin contar con tu opinión, obligándote a llevar una determinada ropa, a hacer cosas que no te gustan, ir a determinados lugares o estar con determinada gente.

- Hay un control sobre lo que haces, teniendo que pedir permiso y quiere saber en todo momento dónde estás. Existe la doble moral, porque esa persona no hace lo que te pide a tí.

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